Un dato que sí se puede comprobar
Ningún nombre de una empresa española o latinoamericana aparece en el expediente detrás de esta historia. Esa es la primera verdad que le debemos al lector: la carrera por el chip de inteligencia artificial se libra hoy en Idaho, Seúl, Grenoble y Malta (Nueva York), no en Madrid, São Paulo o Ciudad de México. Pero eso no significa que sea irrelevante para quien invierte desde España o América Latina a través de un bróker internacional o un fondo indexado: buena parte de esos fondos globales de tecnología llevan dentro nombres como Micron, Nvidia o ASML, y son precisamente esos los que están en el centro de esta historia.
El dato más sólido de todos —verificado contra los propios informes que Micron Technology presenta ante el regulador bursátil estadounidense (SEC)— es este: el gasto en fábricas y equipos de Micron pasó de 7.676 millones de dólares en el año fiscal 2023 a 15.857 millones en el año fiscal 20251, es decir, más del doble en dos años. La aceleración no se frenó: solo en el primer trimestre del año fiscal 2026, Micron gastó 5.389 millones de dólares en capital, frente a 1.796 millones en el mismo trimestre de 20241 —un salto de tres veces—. La caja de la compañía también se disparó: de 10.163 millones de dólares en el tercer trimestre fiscal de 2025 a 24.995 millones un año después1. Son cifras canónicas, contrastadas con la fuente original, no estimaciones de analistas.
El dinero fresco que reta a Nvidia
Ese apetito de inversión no se limita a los fabricantes ya establecidos. Positron, una startup de aceleradores de inferencia para IA —el paso del proceso de IA que responde a las preguntas del usuario, no el que entrena el modelo—, cerró una ronda Serie C de 500 millones de dólares liderada por James Clark y NEA, con la participación del fondo soberano Qatar Investment Authority, que valora a la compañía en 5.000 millones de dólares. Fab2, antes conocida como Atomic Semi y dedicada a repensar la fabricación de chips desde cero, levantó su primera ronda conocida —una Serie A de 500 millones de dólares liderada por Fundomo— con una valoración de 3.700 millones. Ambas rondas se cerraron el mismo día, el 11 de septiembre de 2026, un indicio de cuánto capital de riesgo está apostando contra el modelo de Nvidia basado en GPU.
Los incumbentes no se quedan quietos
Nvidia, por su parte, sigue asegurando el suministro de memoria que necesita para fabricar sus propios chips. El 24 de julio de 2026, el presidente surcoreano Lee Jae-myung viajó a San Francisco para una cumbre con Jensen Huang, Sam Altman y los máximos responsables de Samsung, SK Group, Hyundai Motor y Naver; ese día se firmaron acuerdos de IA por unos 950.000 millones de dólares3. Entre ellos, una ampliación del acuerdo entre Nvidia y SK Hynix que, según explicó el directivo Raj Mirpuri, "incluirá una oportunidad de codesarrollo para nosotros en la próxima generación de memoria de IA de SK Hynix, y esto nos ayudará a asegurar un suministro estable de memoria HBM"3 —el tipo de memoria de alto ancho de banda que alimenta a los chips de IA más avanzados—.
El otro frente de defensa es la interconexión: cómo mover los datos entre chips sin que se conviertan en el cuello de botella. GlobalFoundries firmó una carta de intención con el Departamento de Comercio de Estados Unidos para recibir 300 millones de dólares destinados a fotónica de silicio, la tecnología que mueve datos a la velocidad de la luz dentro de los centros de datos4. AMD, que no es parte del acuerdo pero sí cliente del ecosistema, celebró el movimiento: su director de tecnología, Mark Papermaster, declaró que "a medida que los sistemas de IA escalan, mover los datos de forma eficiente es tan crítico como aumentar el rendimiento de cómputo" y que "la fotónica de silicio y el empaquetado avanzado serán clave para ofrecer el ancho de banda, la eficiencia energética y la conectividad a nivel de sistema que requiere la infraestructura de clústeres de IA de próxima generación"4. En Francia, la firma Kalray se asoció con Bull para desarrollar redes de alta velocidad compatibles con el estándar abierto Ultra Ethernet; su director ejecutivo, Éric Baissus, dijo que el acuerdo "confirma una vez más la pertinencia de nuestra visión tecnológica"5 (traducción del francés original). Y Skyworks y Qorvo, dos fabricantes de componentes de radiofrecuencia en proceso de fusión, anunciaron su futuro equipo directivo conjunto; su presidente, Bob Bruggeworth, habló de una "fuerte asociación que ha dado forma a nuestros esfuerzos de integración desde el principio"6.
Las grietas bajo el optimismo
No todo en el expediente es expansión ordenada. El 16 y 17 de agosto de 2026, Esam Elashmawi, vicepresidente sénior de Lattice Semiconductor, vendió 16.773 acciones de la compañía a un precio medio de 134,56 dólares, por un total de 2,3 millones de dólares, según su declaración ante la SEC7. Una venta de un directivo no prueba nada por sí sola —puede responder a planificación fiscal personal—, pero el expediente la registra junto a otras señales de fricción regulatoria en el sector, y vale la pena que el lector la tenga presente como parte del cuadro completo, no como ruido aislado.
En el otro extremo del tamaño de mercado, Solitron Devices —una microempresa que cotiza en el mercado extrabursátil (OTC Pink), fuera de las grandes bolsas— reportó que sus ventas netas subieron 101% hasta 5,44 millones de dólares en su primer trimestre fiscal de 2027, con una cartera de pedidos que creció 28% hasta 23,34 millones8. La compañía atribuyó parte de su resultado a un pedido grande recibido después del cierre del trimestre y afirmó esperar que "los ingresos continúen en este nivel o superior durante el resto del año fiscal 2027"8. Es una empresa diminuta comparada con Nvidia o Micron, pero su mensaje —demanda que llega desde fuera de los grandes nombres de IA— encaja con la imagen de una cadena de suministro de semiconductores que se está recalentando en varios niveles a la vez.
Lo que puede comprar (o ya tiene) un inversor minorista
Aquí es donde el expediente ofrece algo directamente accionable, aunque con una advertencia importante. La firma de análisis Lynx Equity Strategies calificó a Micron Technology como "compra clara, con una subida anticipada del 33%"2, y a Sandisk con una subida anticipada del 49%2, en un informe que también impulsó un 4% las acciones de ASML el mismo día por efecto de arrastre en el sector. Son cifras concretas y verificables en su origen —pero conviene decir con la misma claridad que esta firma de análisis, medida contra las afirmaciones que hace, solo sostuvo el 22% de un conjunto de 18 afirmaciones comprobadas. Eso no invalida la calificación, pero sí cambia cuánto peso debería tener en una decisión de inversión frente a los datos duros y verificados de Micron citados arriba.
Una nota aparte, más especulativa: el expediente recoge también el caso de Vaire Computing, una startup que trabaja en "computación reversible" —chips que reciclan la energía que normalmente se pierde como calor—. Su cofundadora, Hannah Earley, compara la computación convencional con "cruzar una ciudad frenando en cada semáforo: el coche pierde impulso y debe quemar más combustible para volver a acelerar"9, y sostiene que quiere "abordar cada parte de cómo se construyen las computadoras, y repensarla en estos términos"9. Es una idea real y con financiación, pero la fuente de este dato en particular no superó ninguna de las 11 afirmaciones que se contrastaron contra evidencia externa, así que se presenta aquí como lo que es: una apuesta de largo plazo reportada, no un hecho establecido.
Qué vigilar
Para el lector hispanohablante sin acceso a un equipo de analistas propio, tres cosas del expediente merecen seguimiento: si el gasto de capital de Micron sigue acelerando en los próximos trimestres fiscales (la serie histórica verificada ya muestra la tendencia)1; si las rondas de financiamiento como las de Positron y Fab2 se traducen en productos que de verdad compitan con las GPU de Nvidia, o quedan en promesas de laboratorio; y si aparecen más ventas de directivos como la de Lattice Semiconductor7, que —sin ser prueba de nada por sí solas— son la clase de señal que conviene registrar en el tiempo, no leer de forma aislada.


